Con certeza, muchas cosas buenas podemos sacar del sufrimiento, pero estaríamos muy equivocados si pensamos que es Dios quien causa ese sufrimiento para lograr algo bueno.
Cada vez que hay un gran desastre natural – como el reciente terremoto en la antigua localidad italiana de L’Aquila – una pregunta escondida en el correr del día a día sale a la superficie. ¿Por qué Dios permitió tal devastación?
Por supuesto que esta pregunta la hacen sobre todo las personas creyentes. Si usted no cree en Dios pues lógicamente esto no se aplica a usted, más sí aplica a todas esas personas ansiosas en denigrar la creencia en Dios. Si Dios es todo Amor y todopoderoso, dicen, ¿cómo entonces puede permitir tanto dolor y sufrimiento en el mundo? Tal vez porque es todopoderoso pero no todo Amor, o es todo Amor pero no todopoderoso.
Pero el dilema aquí no es fácil para los que sí creemos en Dios. Algunos argumentan que son castigos divinos - ¿pero qué pasa entonces con los niños o inocentes a quienes les suceden estas cosas horribles? ¿Merecen ser castigados? Otros simplemente dicen, "Es la voluntad de Dios". (Aquí en gran Bretaña, en términos legales y de las compañías aseguradoras, lo que no se puede achacar a una causa humana, se describe bajo la categoría "Actos de Dios".)
La Biblia cristiana contiene pasajes que hablan sobre el sufrimiento como un proceso de purificación y de la construcción del carácter. "Nos regocijamos en su sufrimiento", dice San Pablo, "porque sabemos que el sufrimiento fortalece la perseverancia; la perseverancia el carácter; y el carácter la esperanza." Mientras que hay alguna verdad en el enfoque de que "el fuego purifica" – cuando se habla de Dios como un padre que disciplina a sus hijos por su propio bien – esto claramente no se aplica y no se puede aplicar en todas las circunstancias.
Seguramente muchas cosas buenas podemos sacar del sufrimiento, pero estaríamos muy equivocados si pensamos que es Dios quien causa ese sufrimiento para lograr algo bueno. En el extraordinario libro de William P Young, The Shack (La Choza), Dios le dice a Mackenzie, "Mack, solamente porque actúo increíblemente bien en medio de tragedias indecibles, eso no significa que sea yo quien las orqueste. Jamás asumas que porque yo me valga de ciertos medios, sea yo quien los cause porque los necesite para lograr mis propósitos". Y continúa diciendo, "La gracia no depende del sufrimiento para existir, pero donde haya sufrimiento encontrarás gracia en muchas facetas y colores".
En algunos casos el dolor es claramente beneficioso. La Misión por la Lepra cita a uno de los médicos pioneros especialistas en lepra, el Dr. Paul Brand, cuando dijo, "Doy gracias a Dios por el dolor. No se me ocurre otro regalo más grande para mis pacientes leprosos que el dolor". Ellos explican, "Esto se debe a que el dolor es el mecanismo que utiliza el cuerpo para decirnos que algo anda mal; la bacteria de la lepra destruye las terminaciones nerviosas y hace que la gente ya no sienta dolor. Si dejamos de tratar a los pacientes de esta falta de dolor, esto les puede causar desfiguración, ceguera o la posible pérdida de algún miembro a causa de la infección y el daño que su cerebro no registra".
Por qué Dios permite el sufrimiento es tal vez una de las preguntas a las que nunca encontraremos una respuesta. Sir Mark Tully, jefe de la oficina de la BBC en Nueva Delhi, recordando algunas de las escenas de las cuales ha sido testigo durante los 22 años que lleva en el cargo, en su libro India’s Unendig Journey (El Viaje Interminable de India) se pregunta, "¿Por qué deben haber ciclones? ¿Por qué deben haber terremotos? ¿Por qué deben haber sequías?" Y continúa diciendo, "No puedo pretender tener las respuestas a estas profundas interrogantes, pero por experiencia personal sé que la fe en Dios y la gracia de Dios pueden reconfortarnos, pueden darnos esperanza y sentido en los momentos de sufrimiento."
Una de las más refrescantes, realistas y útiles observaciones con las que me he encontrado es la de la escritora cristiana Margaret Clarksen. "El dolor es dolor y la pena es pena. Duele. Limita. Causa devastación profunda en la personalidad. Se circunscribe en miles de diferentes maneras. No hay nada bueno en él. Pero los dones que Dios puede dar con él son los más valiosos que el espíritu humano pueda conocer."
Desde que se graduó en Historia Moderna de la Universidad de Oxford, Paul Williams ha trabajado para Iniciativas de Cambio – mayormente en India y Gales. Por 20 años fue secretario del programa de naciones hermanas entre Gales y Lesoto.
NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.